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Más sobre la revisión de la fórmula del talento

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Parece que el planteamiento que hice en el post anterior, en el que reflexionaba sobre la necesidad de revisar la fórmula del talento, genera interés y cierta polémica. Están siendo numerosos los comentarios que recibo (por mail y en Facebook), así como las conversaciones en las que el tema ha centrado la charla. Por lo tanto creo que se hace necesario continuar con el desarrollo del planteamiento.

También creo necesario hacer una reflexión sobre el origen de los comentarios que he recibido. Y me imagino que esto va a abrir otra dimensión a la polémica.

En general, y acepto lo injusto que es generalizar opiniones, los comentarios que se oponen y cuestionan el elemento que considero necesario introducir en la fórmula (la Eficacia de la Tecnología disponible) provienen de personas que desempeñan su misión profesional en el campo de los Recursos Humanos. Y los comentarios que consideran acertado el planteamiento que hago provienen de personas que desempeñan posiciones directivas y operacionales de áreas diferentes a los Recursos Humanos. Que quede claro que no estoy haciendo ningún juicio. Mi intención es compartir algo que me ha llamado la atención. Y que cada cual analice, si quiere hacerlo, el dato que aporto.

Otro detalle que me ha llamado la atención ha sido que, en general, y vuelvo a aceptar lo injusto de generalizar opiniones, la mayoría de los comentarios que consideran acertado el planteamiento provienen de personas que trabajan en organizaciones fuera de España. Y en este caso, la aceptación del planteamiento la he encontrado en personas de todo el espectro de áreas y funciones de cualquier organización. Como en el punto anterior, no estoy haciendo ningún juicio. Las conclusiones las dejo para cada cual.

Además, creo que es un error convertir cualquier anécdota en categoría. Y este blog sigue adelante con la pretensión de ser una anécdota que despierte curiosidades y reflexión. Pero, el origen de los comentarios me ha llamado mucho la atención.

En el planteamiento que hago de la fórmula del talento, la persona sigue siendo lo más importante. Talento y Compromiso, los factores propios de la persona, son los elementos que si tienen un valor 0 hacen que la fórmula de un resultado de 0. Al poner la Eficacia de la Tecnología como una potencia en la fórmula, incluso cuando su valor sea 0 va a dar un resultado de 1. De esta manera, mi intención es dejar claro que la persona, aunque no disponga de tecnología eficaz, seguirá pudiendo aportar a la productividad de la organización desde su Capacidad y su Compromiso, ya que es posible convenir que el valor de su Talento es de 1.

Más allá de razonamientos y fundamentos matemáticos, mi convicción sobre la oportunidad de incorporar el efecto de la tecnología disponible en la fórmula del talento parte de la necesidad de incrementar la contribución de las personas para conseguir organizaciones más productivas y competitivas. Y de observar en la realidad muchos ejemplos que, en mi opinión, lo hacen evidente.

¿Podemos dudar del crecimiento del bienestar de la sociedad después de la Revolución Industrial? ¿Alguien tiene dudas sobre el efecto que ha tenido el avance tecnológico del siglo XX en el nivel de riqueza disponible de las sociedades avanzadas?

También se puede tomar como ejemplo la competición de la Fórmula 1 del año pasado. Ganó el equipo que, con el cambio de reglamentación, supo dotar a sus pilotos de la tecnología más eficaz. Y pilotos que habían sido muy competitivos en años anteriores, Hamilton y Alonso por ejemplo, dejaron de serlo porqué, a pesar de sus capacidades más que probadas y de sus ganas de ganar, no dispusieron en el último mundial de una tecnología eficaz.

Si hablamos de productividad y de competitividad no es suficiente con considerar la Capacidad y el Compromiso de las personas porqué la tecnología existe y es un factor que crea diferencias y oportunidades. Creo que es injusto centrar la evaluación de los resultados de las estrategias empresariales exclusivamente en las personas y, por tanto, hacer depender su competitividad de manera exclusiva de la supuesta validez de las personas. Las personas son lo más importante. Sí, por supuesto. Pero no son lo único que va a hacer que una empresa sea más productiva y competitiva.

Por cierto, algunas personas me han preguntado cómo definiría la fórmula del talento de una organización. Evidentemente, he recogido el guante. Y expondré mi planteamiento en breve para que sea valorado. Lo que ya puedo avanzar es que en ningún caso va a ser el sumatorio del talento individual de las personas que forman la organización.

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