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Corrigiéndome. O, en el fondo, no.

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Tengo que empezar dando las gracias a unas cuantas personas que me han ayudado a afinar mi planteamiento sobre la revisión de la fórmula del talento mediante el debate intenso de la exposición que hice en mis dos últimos posts. Por lo tanto, gracias a todos y a todas. Y no os cito por aquello de la discreción que algunas personas me habéis planteado.

Como apunta el título de este post, este debate me lleva a corregirme. Aunque, en el fondo, me parece que más que una corrección es una evolución de la fórmula en base a un mejor uso de los términos que la componen.

Gracias al debate, he llegado a la conclusión de que el talento está bien como está, tal y como lo empezó a definir David Ulrich y con los matices que le hemos podido ir agregando otros. Así que, el talento de una persona es el resultado de la combinación multiplicada de sus capacidades y de su compromiso.

Ahora bien, estoy convencido de la necesidad de relacionar talento y productividad, ya que hoy en día no es suficiente con identificar el talento, captarlo, recompensarlo, desarrollarlo y retenerlo. Hoy en día el talento tiene que ser, sobre todo, productivo. Y cuando relacionamos talento y productividad potencial de la persona, es cuando la eficacia de la tecnología disponible se incorpora a la fórmula.

Por lo tanto, creo que la fórmula del talento de la persona debe evolucionar hacia la fórmula de la productividad del talento de la persona, ya que hablar exclusivamente de talento es insuficiente por los motivos que expongo en mis dos posts anteriores. Y sigo reafirmándome en la convicción de que continuar haciendo recaer la responsabilidad de la productividad o de la competitividad de las organizaciones exclusivamente sobre el talento de las personas es injusto y erróneo desde el punto de vista de la estrategia.

Después del debate y de la reflexión, la fórmula que planteo es la siguiente:

Productividad del Talento = (Capacidad x Compromiso)Eficacia de la Tecnología

Personalmente, esta manera de presentar la fórmula me es más cómoda. Y he podido comprobar en varios seminarios que he impartido sobre el tema durante las últimas semanas que la aceptación es mucho más general. Además, cuando repaso los argumentos en base a los cuales he construido mi exposición en los dos posts anteriores y en las presentaciones que he realizado, llego a la conclusión de que siguen siendo válidos para esta manera de presentar la fórmula.

De nuevo, gracias a todas aquellas personas que habéis dado el paso de retar mi planteamiento. Creo que el resultado es ahora mejor que el planteamiento inicial. Aunque pueda parecer, en el fondo, que la corrección haya sido poca.

4 comentarios

  1. mariaelena dice:

    Virgili, podríamos hacer un hueco al factor entorno en tu fórmula?. Para ser productivos debemos saber (capacidad) y querer (compromiso) pero tambien poder. Y ese poder depende muchas veces de factores que no siempre uno puede controlar (liderazgo de superiores, culturas organizativas…)

    Por cierto es un placer navegar por tu blog, los contenidos don excelentes y el look and feel muy agradable. Felicidades!

  2. Pablo dice:

    Hola Virgili,

    parece que llego tarde al debate… con lo que me gustan. Estoy contigo en el tema de que la responsabilidad no puede caer solo en la productividad de las personas y por eso apoyo la idea de maria elena de que el entorno tiene mucho que decir.

    Por eso sustituiría en tu fórmula el termino “eficacia de la tecnología” por “entorno” (con el riesgo de la imprecisión).

    Y en el entorno incluyo la tecnología, pero también la eficacía de la organización (sus procesos, politicas, estrategias) y la capacidad de liderazgo.

    ¿o no influye en nuestro rendimiento la calidad de nuestro jefe/a? ¿cómo nos apoya, discute o recompensa?

    ¿o no influye en nuestro rendimiento las politicas de la empresa? ¿O las rencillas o relaciones entre departamentos?

    Creo que todo eso infuye. La misma persona, con los mismos conocimientos y la misma tecnología en entornos distintos genera resultados distintos.

    Me voy a disfrutar del sol, que para eso es domingo. Un placer esto de pensar todos juntos a través de tu blog. Gracias!

  3. Virgili Delgado dice:

    Gracias por tu comentario y por tu feedback Elena. Siendo tú una de las persona que me animaron a lanzarme a esta aventura, que valores positivamente este espacio supone una gran satisfacción. Así que, gracias. Y me vas a permitir que responda a tu comentario a la vez que respondo el de Pablo, ya que él ha continuado con tu reflexión. Saludos y, por favor, sigue escribiendo en tu blog!

  4. Virgili Delgado dice:

    Pablo, me alegro de reencontrate por aquí. Y nunca es tarde para llegar a un debate. Al menos, en este espacio, que las reflexiones y las opiniones siempre están abiertas. Primero, muchas gracias por tu comentario. Y espero que hayas disfrutado del sol. Me vas permitir, igual que le he pedido a Elena en mi respuesta a su comentario, que os responda a ambos mediante una única reflexión.
    De entrada, deciros que estoy de acuerdo con vuestro planteamiento sobre la importancia que tiene el entorno en la productividad del talento de cualquier persona. Lo que apuntáis sobre el liderazgo, sobre el poder y sobre los procesos lo comparto totalmente. Personalmente, y partir de lo que Herzberg desarrolló sobre motivación, prefiero considerar estos factores como condicionantes del compromiso. Y, por lo tanto, los integro en la fórmula en la variable compromiso. De hecho, me parece, Pablo, que tu argumentación en el penúltimo párrafo de tu comentario es coincidente con mi consideración. Tal y como yo lo veo, el entorno incide sobre la decisión de compromiso de la persona. Tal y como apuntaba en mi post de Octubre de 2009, “Reflexiones y aprendizajes sobre el compromiso (1)”, el compromiso nunca es gratuito y lo construimos en función del equilibrio entre el éxito del entorno externo y el éxito del entorno íntimo. Por lo tanto, si el entorno me ayuda a comprometerme, la productividad de mi talento será mayor. Y en el caso contrario… el efecto ya lo hemos visto muchas veces, ¿verdad? Muchas gracias a los dos por exponer y compartir vuestra opinión. Y gracias por ayudarme a seguir construyendo y divulgando conocimiento (o algo que se le parece).

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