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El efecto Gollum

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Estas últimas semanas he tenido la ocasión de trabajar en varios países y con personas de lugares y culturas muy diferentes. Además, eran personas que viven en realidades empresariales y organizativas diferentes.  Pero, como suelo comprobar en muchas ocasiones, entre tanta diferencia también existen muchas semejanzas.

En estos días, seguramente porqué el motivo del trabajo ha estado muy relacionado con la dirección de equipos, la semejanza que me he encontrado en todas esas realidades tan diferentes ha sido lo que llamo el efecto Gollum.

A los aficionados al mundo de Tolkien, autor de la trilogía El Señor de los Anillos y creador de toda la saga que explica la historia de la Tierra Media, el personaje de Gollum les resultará muy familiar. Gollum es el personaje que se corrompe por la posesión y la defensa de un anillo, al que llama de manera obsesiva “mi tesoro”. Una voluntad de posesión y de defensa que le lleva a traicionar a los suyos y a querer matar incluso a quien quiere ayudarle. Todo por continuar poseyendo su “tesoro”.

Por lo que escucho en muchas ocasiones cuando trabajo el tema de la dirección de equipos, parece ser que es inevitable el encontrarse entre los miembros de un equipo a alguna persona que muestra actitudes negativas generales. Actitudes negativas que rechazan todo lo que viene de los demás, colegas o managers, y que acaban dificultando la evolución del equipo porqué contaminan y generan frustración en las otras personas. Y muchas veces se identifica como motor de esas actitudes la voluntad de la persona de defender su situación de confort ante la amenaza que parece que representan tanto las actitudes de otras personas, como las relaciones interpersonales, como cualquier cambio en las maneras de trabajar o de organizarse. La persona se convierte en Gollum defendiendo aquello que en su intimidad debe llamar de manera obsesiva “mi tesoro”.

Personalmente, me cuesta aceptar como verdad incuestionable la maldad absoluta e indefinida en el tiempo de cualquier persona (con la excepción de algunos personajes de la historia del siglo XX). Acepto que hay personas que tienen cierta tendencia a ser Gollum y que complican la dinámica de trabajo de un equipo porqué la defensa de su “tesoro” es un factor contaminante. Pero me parece mucho más relevante el efecto Gollum.

En muchas de las conversaciones en las que participo cuando trabajo el tema de la gestión de equipos, es muy frecuente escuchar a las personas que lideran equipos argumentar en la línea de “esto que estamos trabajando me ayudaría a que mi equipo obtuviera mejores resultados, pero tengo una persona que lo va a hacer imposible”. Ese es el efecto Gollum. Lo que acostumbra a suceder es que personas que tienen la responsabilidad de liderar un equipo toman muchas de sus decisiones condicionadas por la reacción negativa que anticipan que tendrá su Gollum particular. Tanto es así que, incluso aceptando que será muy positivo un cambio o una manera diferente de distribuir funciones en el equipo, deciden hacer otra cosa o modular su decisión para evitar tener que gestionar el comportamiento de Gollum. Al final, quien ejerce el liderazgo toma una decisión para evitar un conflicto con Gollum y no para hacer lo más conveniente. Así,  nuestro Gollum consigue influir en la realidad para seguir poseyendo su “tesoro”, y sólo se ve como solución al dilema el exterminio de Gollum en el equipo.

El efecto Gollum provoca que quien lidera un equipo lo haga mayoritariamente pensando en la persona de actitudes negativas y olvidando a las otras personas que forman el equipo. De hecho, en muchas ocasiones se les pide un esfuerzo de comprensión y de aceptación a esas personas de compromiso positivo para que Gollum no se moleste. Conclusión: la influencia en la dinámica del equipo está en manos de las actitudes de compromiso bajo ya que son las que pesan en el liderazgo a la hora de tomar decisiones.

En la obra de Tolkien, Gollum es un personaje dual. También tiene su lado bondadoso y colaborador, que se llama Smeagol. Y en la narración hay quien consigue que Smeagol aflore durante un tiempo. Pero eso es mejor que esto lo encontréis directamente en la obra de Tolkien o en las películas que se han hecho basadas en la trilogía.

4 comentarios

  1. Pablo dice:

    Me gusta la reflexión. Mucho. Yo la llamaba la del alumno distraido de clase. La metafora es parecida: cuando el profesor se centra todo el tiempo en el alumno distraido de la clase olvidandose del resto que estan avidos de aprender.

    La gente necesita reconocimiento, tiempo, atencíón. Todos lo necesitamos, y por esa razón no está bien que Gollum acapare la agenda, pues cuanto más la acapare, más reforzaremos su actitud para llamar la atención y más atrapados estaremos.

    efecto Gollum… me gusta.

  2. Virgili Delgado dice:

    Gracias por el comentario Pablo. Sí, como comentas, también es posible ver el efecto Gollum en las aulas. Y me parece que en muchos ámbitos y entornos de la vida. Lo que me sigue llamando la atención es que muchas veces no es la persona Gollum quien marca voluntariamente la agenda o lo que sucede. Pero es curioso el poder que llegan a tener algunas personas cuando el efecto Gollum se hace evidente. Y a ver cuando hablamos, que el tiempo pasa.

  3. Santi dice:

    Yo conozco algún Gollum en mi empresa y realmente son agotadores. Pero comparto el espíritu de Virgili en el sentido de no condicionar nuestra actividad pensando en el “sabotaje” sino en lo que realmente interesa hacer.
    En el Instituto todavía es relativamente fácil modificar las conductas Gollum de algunos alumnos, pero entre adultos es realmente agotador… Tan agotador que a veces va bien hacer un viaje “exótico” para perderlos de vista. Que disfrutéis mucho.

  4. Virgili Delgado dice:

    Hola Santi. Sí que son agotadores. Pero forman parte de nuestros equipos y también son personas que pueden llegar a hacer contribuciones más que positivas (aunque a veces es dificilísimo imaginarse que eso pueda llegar a suceder). A los que estáis construyendo el futuro de nuestra sociedad en los institutos… mucho ánimo! Y todo el reconocimiento, que en vuestras manos y buen saber hacer hemos puesto la responsabilidad de construir personas y no Gollums. Tanto la hemos puesto que la dejadez de responsabilidad se ha convertido en un mecanismo de funcionamiento familiar. Esperamos disfrutar mucho del viaje. Ya lo comentaremos.

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