15 noviembre 2009 |
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A vueltas con la crisis y las pequeñas y medianas empresas en una conversación de colegas y de amigos. Y, aunque el panorama está cargado de malas noticias y de malos augurios, a todos nos es posible aportar una buena cantidad de ejemplos de empresas que están obteniendo buenos resultados. Es verdad que también hablamos del “parte de bajas” y del sufrimiento de muchas personas que conocemos que han perdido trabajos, negocios y bienestar. Y que la cantidad nos ha abrumado.
Pero, ¿cuáles son los motivos para la diferencia? ¿Por qué en un entorno de crisis es posible alcanzar buenos resultados? Y creo que la pregunta tiene que ser ésta, no la que busca sobre los motivos por los que las empresas desaparecen en tiempos de crisis. Bucear en los motivos del fracaso me parece que sólo nos reafirma en lo que ya es conocido y acaba derivando en un ejercicio onanista de lamentos.
En los casos que he estado analizando, entre otras razones, he encontrado en todos ellos un factor clave común: la anticipación. Y lo curioso es que en casi todos los casos esta anticipación no ha sido una decisión voluntaria para prepararse ante la crisis. ¡No existía la conciencia de que pasaría algo así! Simplemente ha sido una buena gestión empresarial por parte de la dirección de esas compañías.
Esta anticipación se ha centrado en tomar buenas decisiones en tres ámbitos:
- La estrategia de mercado, que ha permitido estar en posiciones de ventaja competitiva clara cuando la economía dijo que no había tanta riqueza como parecía. Internacionalización del negocio, racionalización de las familias de producto, profesionalización de las relaciones con distribuidores, rigor en los procedimientos comerciales, protección del margen bruto, innovación, orientación a sectores emergentes o servicio excelente en mercados nicho. Nada que suponga una revolución o que no fuera conocido para todo el mundo. Pero eran necesarios la inteligencia y el coraje para apostar por estos caminos.
- El uso de los recursos disponibles, sobre todo de los financieros. Este es uno de los temas que más lamentos generan en este periodo ya que la crisis (¿estafa?) del sector financiero ha bloqueado el acceso a la liquidez. Pero ha habido empresas que apostaron por generar reservas y asegurar su nivel de tesorería durante los años de vacas gordas. Empresas que optaron por no endeudarse en exceso, por evitar los ingresos en “dinero B” y que no se dejaron seducir por la supuesta influencia positiva del glamour y de la ostentación en la marcha del negocio. Esas reservas les están permitiendo soportar los problemas derivados de la morosidad y las convirtió al inicio de la crisis en clientes deseables para las entidades financieras. Además, el uso inteligente e inconformista de la tecnología disponible les permitió mejorar su productividad. Y a partir de aquí pusieron en marcha su particular círculo virtuoso.
- La movilización del talento de las personas, que es lo que ha posibilitado la toma de decisiones y el avance en los dos ámbitos anteriores. Y en este tema ha sido clave el liderazgo que han ejercido las direcciones de estas empresas, apostando por hacer crecer las capacidades de las personas y facilitar su compromiso desde la confianza, la responsabilidad y la justicia en el reconocimiento.
Buena gestión empresarial basada en el principio de prudencia, la confianza en las personas, la inteligencia y el rigor. Y buenos aprendizajes para cuando lleguen los tiempos mejores, que seguro que llegarán.