Continúo con la línea de reflexión del último post, sobre la necesidad de tener en cuenta los componentes del talento de las personas, capacidad y compromiso, para asegurar la competitividad de las organizaciones. De hecho, es muy habitual entre diversos autores presentar el talento de la persona como el resultado de multiplicar sus capacidades por su compromiso. Y es la fórmula que yo también utilizo...